A finales de los años 90, un grupo de neurocientíficos del departamento de medicina de la Universidad de Los Ángeles, California (UCLA), dirigido por el doctor Sally Frautschy y el doctor Greg Cole comenzó su investigación para encontrar un producto seguro, eficaz y asequible para contribuir al mantenimiento de las funciones cognitivas y reacciones antiinflamatorias. 

Tras diez años de investigación y más de 200 ensayos y formulaciones, se encontró la clave del problema de la débil asimilación de la curcumina gracias al proceso de fabricación del complejo SLCP™ (Partículas lipídicas sólidas de la curcumina) de la fórmula de Optim Curcuma.

Este proceso patentado consiste en encapsular cuidadosamente (recubrir) la curcumina con lípidos naturales para formar las pequeñas partículas que permiten aumentar hasta 65 veces (método Cmax) o 285 veces (método AUC normalizada) la asimilación de curcumina en el cuerpo. La curcumina se asimila de esta manera y se transporta por el plasma en forma altamente biodisponible y activa. (DiSilvestro 2012)

La curcumina que se encuentra en Optim Curcuma es de origen natural y ha demostrado una buena tolerancia en pacientes sanos con hasta 4 g al día, es decir, el equivalente a 10 cápsulas al día (Gota y al 2010).

 

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