Autor: Anna Paré Vidal

Deficiencia de vitamina D en España

A pesar de ser España un país con muchas horas de sol, la mayoría de estudios muestran una alta prevalencia de deficiencia de vitamina D, sin diferencias entre el norte y el sur y con niveles generales semejantes o incluso inferiores a los descritos en Europa central o Escandinavia (González-Molero, 2011; Valverde, 2014).

De hecho, se considera que aproximadamente el 90% de la vitamina D de nuestro organismo proviene de la síntesis cutánea a partir de la acción de la radiación solar. Entonces, ¿por qué hay deficiencia de vitamina D? ¿cuáles son los factores que influyen en la producción de vitamina D?

Esta paradoja que España comparte con otros paises del Mediterráneo, se ha tratado de explicar por el escaso aporte dietético de esta vitamina, la protección frente a la exposición solar en los meses de verano, la hiperpigmentación cutánea y porque la mayor parte del país está por encima del paralelo 35º N, donde la posibilidad de sintestizar vitamina D es escasa (Varsavsky, 2017).

 

FACTORES AMBIENTALES QUE DISMINUYEN LA PRODUCCIÓN DE VITAMINA D

La cantidad de radiación solar depende de la latitud, la estación del año, la hora del día, la altitud, las condiciones climatológicas, la reflexión de los rayos UV y la polución ambiental.

La mayor parte de la Península Ibérica está por encima del paralelo 35º N. La inclinación de los rayos solares en los meses de invierno y primavera hace que la posibilidad de sintetizar vitamina D sea reducida y no se consiga el umbral mínimo requerido para su producción.

Incluso los meses de mayor insolación (verano-otoño), y en los que debería haber mayor producción de vitamina D, no alcanzan normalizar los niveles de vitamina sintetizada en los meses de menor insolación (invierno-primavera).

Esta situación se da también en las zonas de España más cercanas al Ecuador y con abundante cantidad de horas de sol al año como en Gran Canaria, donde un estudio realizado con alumnos de Medicina de la Universidad de Las Palmas, obtuvo que solo el 40% de los individuos presentaba valores de 25-hidroxi-D suficientes (Groba, 2010).

VITAMINA D, VERANO Y PROTECCIÓN SOLAR

En verano se ha observado que el momento en que llegan a la superficie de la tierra suficientes fotones de UVB para producir vitamina D es entre las 10 y las 15 horas (hora solar). Precisamente son las horas en que más debemos proteger nuestra piel de quemaduras solares, fotoenvejecimiento y la posible aparición de un melanoma, pues la asociación entre radiación solar y cáncer de piel es indudable (Mateo-Pascual, 2014).

Un protector solar de factor 15 bloquea aproximadamente un 95% las radiaciones UVB y uno de factor 30 un 97%, si se aplican correctamente, por lo que bloquean también la síntesis cutánea de vitamina D (Masvidal, 2012).

Además, la melanina de la piel morena actúa como un escudo protegiendo las células y dificultando la producción de vitamina D. De manera que las personas de piel oscura tienen mayor riesgo de hipovitaminosis y requieren hasta 5 o 10 veces más exposición solar que las de piel clara para sintetizar cantidades similares de vitamina D (Masvidal, 2012).

Hay que tener en cuenta también que debido a las altas temperaturas que se dan en ciudades del sur de España durante esta época del año, alcanzando entre los 30 y 40ºC, las personas mayores prefieren estar en el interior de sus casas donde la temperatura es más confortable. Con lo que se han descrito niveles más bajos de vitamina D en ancianos incluso durante el verano (Valverde, 2014).

Resumiendo, la insuficiencia de vitamina D en España afecta a una gran parte de la población, con una variación estacional a lo largo del año que no llega a normalizarse después del verano. Por lo que se hace necesario un aporte externo en muchos casos en forma de suplemento para alcanzar los niveles considerados suficientes y que se asocian con un mayor estado de salud.

Sobre la autora

Anna Paré, graduada en Nutrición Humana y Dietética y licenciada en Farmacia. Actualmente Anna trabaja en consulta privada como dietista-nutricionista, es profesora colaboradora del Master Alimentación en Ejercicio Físico y Deporte de la UOC, es profesora del Postgrado Chef Especialista en Integrative Healthy Cooking del Culinary Institute of Barcelona y es gerente de Nutresalut, donde desarrolla actividades de formación sobre alimentación, nutrición y complementos alimenticios como charlas, cursos, conferencias y jornadas para empresas.

Fuentes:

González-Molero I, Morcillo S, Valdés S, Pérez-Valero V, Botas P, Delgado E, Hernández D, Olveira G, Rojo G, Gutierrez-Repiso C, Rubio-Martín E, Menéndez E, Soriguer F.Vitamin D deficiency in Spain: a population-based cohort study. Eur J Clin Nutr2011 Mar;65(3):321-8.

Masvidal Alibercha R.M. , Ortigosa Gómezb S., Baraza Mendoza M.C. y Garcia-Algar A. Vitamina D: fisiopatología y aplicabilidad clínica en pediatría. An Pediatr (Barc). 2012;77(4):279.e1-279.e10.

Mateo-Pscual C. et al. Déficit de vitamina D en una cohorte de mayores de 65 años: prevalencia y asociación con factores socio demográficos y de salud. Rev Esp Geriatr Gerontol. 2014;49(5):210–216.

Navarro Valverde C., Quesada Gómez JM. Vitamin D deficiency in Spain. Reality or myth? Rev Osteoporos Metab Miner 2014 6; (Supl 1): S5-10.

Varsavsky M. et al. Recomendaciones de vitamina D para la población general. Endocrinol Diabetes Nutr. 2017;64(S1):7-14.

Groba Marco M.V. et al. Factores relacionados con insuficiencia de vitamina D en estudiantes de Medicina de Gran Canaria. Rev Osteoporos Metab Miner 2010 2;2:11-18.