Autor: Anna Paré Vidal

Vitamina D

La vitamina D es un nutriente esencial y con una función determinante en la salud ósea, especialmente durante la etapa de crecimiento y desarrollo. Además de para la prevención y el tratamiento del raquitismo y la osteomalacia, en la infancia y adolescencia el uso de la vitamina D se ha propuesto en enfermedades relacionadas con el sistema inmune (asma, trastornos atópicos, esclerosis múltiple, diabetes tipo 1, enfermedad inflamatoria intestinal), enfermedades infecciosas (otitis media recurrente, neumonía, diarrea, tuberculosis…), enfermedades cardiovasculares y neuropsicológicas (Mengual, 2018).

¿CUÁL SE CONSIDERA EL NIVEL ADECUADO DE VITAMINA D?

Para medir los niveles de vitamina D, se considera la concentración de calcidiol o 25-hidroxi-vitamina D sérico (25(OH)D) como el mejor indicador.

Según la Academia de Ciencias Médicas Americana y la Academia Americana de Pediatría, el umbral de deficiencia de vitamina D se estima en 20 ng/ml (50 nmol/l) para una buena salud ósea y mineral en adultos sanos y es extrapolable a la población infantil (Masvidal, 2012).

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¿EXISTE DEFICIENCIA DE VITAMINA D EN PEDIATRÍA?

Estudios recientes sugieren un estado de deficiencia de vitamina D que afecta cada vez más a niños de todas las edades y razas, a pesar de ser el grupo con mayor prevalencia los lactantes de piel oscura (africanos, americanos y asiáticos) alimentados con lactancia materna exclusiva o cuya dieta no se suplementa de forma adecuada (Martínez, 2012).

Autor Localidad Tamaño de la muestra Edad Prevalencia
De Sotto, 2015 Mallorca 166 niños Recién nacidos 61% < 20 ng/ml
Togo, 2016 Valencia 169 niños < 2 años 24% < 30 ng/ml
Sánchez, 2015 Salt (Girona) 307 niños < 6 años 25% < 20 ng/ml
Durá-Travé, 2015 Navarra 413 niños 3 – 15 años 13% < 20 ng/ml
Ruiz-Ocaña, 2014 Cádiz 146 niños 10 – 14 años 45% < 20 ng/ml

Por lo que habría que considerar la necesidad de administrar suplementos de vitamina D a niños y adolescentes y/o ingerir mayores cantidades de sus fuentes dietéticas (Durá-Travé, 2015; Martínez, 2012).

¿CÓMO SE CONSIGUEN LOS NIVELES ADECUADOS DE VITAMINA D?

Fuentes de vitamina D

Las fuentes de vitamina D son: la exposición solar, las fuentes dietéticas y los suplementos.

La principal fuente de vitamina D es la síntesis cutánea gracias a la exposición de la piel a la radiación solar de tipo UVB. Esto hace que sus niveles plasmáticos cambien según el tiempo de radiación solar, las horas del día y estación del año, la edad, la pigmentación de la piel, la superficie expuesta y la aplicación de protectores solares.

Efecto nocivo de los rayos solares UV

No podemos olvidar que el efecto nocivo de los rayos solares ultravioleta es acumulativo a lo largo de la vida y que aproximadamente el 25% de esta exposición se produce antes de los 18 años. En este sentido, las recomendaciones actuales son limitar la exposición a la luz solar desde los primeros meses como medida fundamental en la prevención del cáncer de piel, aunque propicien un aumento en la deficiencia de vitamina D (Martínez, 2012).

Aporte de vitamina D en bebés y niños

Son pocos los alimentos que aportan vitamina D, destacando los pescados azules como principal fuente dietética, seguidos de la yema de huevo y los alimentos fortificados que son cada vez más presentes. Este es el caso de las fórmulas infantiles comercializadas en España y que según las últimas recomendaciones de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) deberían aportan entre 2 y 2,5 mcg de vitamina D por cada 100 kcal.

Niveles bajos de vitamina D en la población infantil española

Según el estudio ANIBES, la ingesta de vitamina D en la población española está muy por debajo de los requerimientos establecidos. Concretamente, el 94% de la población reportó ingestas menores al 80% de las recomendaciones diarias, siendo la ingesta media de 4,4 mcg/día para el total de la población y de 2,8 mcg/día para los niños de 9 a 12 años.

RECOMENDACIONES DE INGESTA DE VITAMINA D EN PEDIATRÍA

Necesidades diarias de vitamina D – lactancia

La Asociación Española de Pediatría establece unas necesidades de vitamina D de 400 UI/día para lactantes menores de un año y 600 UI/día para niños mayores, cifras que corresponden a 10 mcg/día y 15 mcg/día respectivamente (Martínez, 2012).

Se aconseja la suplementación en los lactantes alimentados al pecho y con fórmula enriquecida cuando su consumo no alcanza un litro diario o la cantidad que, según su contenido en vitamina D, llegue a suplir esas 400 UI. Después del año hasta la adolescencia, cuando la ingesta dietética y la exposición solar son insuficientes.

Casos particulares

En situaciones de malabsorción intestinal, como ocurre en la celiaquía, la resección gástrica o intestinal, la insuficiencia pancreática (como la fibrosis quística), la enfermedad de Crohn y las hepatopatías colestáticas, puede disminuir mucho la absorción de vitamina D. Deben considerarse también en situación de riesgo de hipovitaminosis a lo hijos de madres vegetarianas o que por razones culturales o religiosas viven poco expuestas a la luz solar, los prematuros y los que son destetados con una dieta inadecuada.

Actualmente, la profilaxis del raquitismo carencial con suplementos orales de vitamina D durante el primer año de vida es una práctica habitual del pediatra de Atención Primaria (Mengual, 2018).

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO MÁS ADECUADO DE LA DEFICIENCIA DE VITAMINA D?

En caso de deficiencia de vitamina D, la dosis recomendada por el Consenso Global es de 2.000 UI/día para lactantes menores de 1 año, 3.000 – 6.000 UI/día para niños de 1 a 12 años y 6.000 UI/día para niños mayores de 12 años, durante 3 meses, siguiendo posteriormente con el suplemento adecuado según la edad (Mengual, 2018; Munns, 2016).

Los suplementos de vitamina D comercializados en España pueden estar preparados a partir de vitamina D2 o D3. Aunque se pensaba que el potencial era similar, estudios recientes demuestran que la D3 es más potente en su capacidad para elevar los niveles de 25(OH)D, por lo que los suplementos con D3 son de elección frente a D2.

Las dosis diarias son mejor que los tratamientos de choque a dosis altas y únicas, ya que presentan menos riesgo de toxicidad y además han demostrado obtener mejores resultados (Mengual, 2018).

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¿PUEDE HABER RIESGO DE INTOXICACIÓN?

No usar dosis que generen más de 50 ng/ml de 25(OH)D

Con la dieta y la exposición solar es prácticamente imposible llegar a concentraciones de 25(OH)D tóxicas. Sin embargo, el uso de suplementos puede provocar hipercalcemia, hipercalciuria, nefrocalcinosis e insuficiencia renal cuando se administran por encima de las dosis recomendadas y se alcanzan niveles de 25(OH)D tóxicos.

Parece razonable no usar dosis que generen más de 50 ng/ml de 25(OH)D en niños y adolescentes, ya que no se ha demostrado mejor efecto esquelético y las dosis para conseguir efectos extraesqueléticos no están bien establecidas.

Las ingestas máximas por edades o upper level intake (UL) son aquellas que no generan niveles de 25(OH)D > 50 ng/ml. Dentro del ámbito europeo se siguen las recomendaciones de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) y que proponen riesgo de efectos indeseables por encima de las 1.000 UI/día en los primeros meses hasta las 4.000 UI/día en el niño mayor (Mengual, 2012).

Niveles máximos tolerables por encima de los cuales existe un riesgo de toxicidad:

Grupo de edad Aporte dietético recomendado (UI/día) Nivel superior de ingesta tolerable (UI/día)
0 a 6 meses 400 1.000
6 a 12 meses 400 1.500
1 a 3 años 600 2.500
4 a 8 años 600 3.000
9 a 18 años 600 4.000

Fuente: Martínez, 2012 y Varsavsky 2017

Saber elegir su suplemento de vitamina D

Al disponer actualmente de una gran variedad de preparados con vitamina D3, no deben utilizarse multivitamínicos para la profilaxis de vitamina D.

Se han dado casos de intoxicación por errores en la fabricación, formulación o prescripción, ya que distintos preparados tienen distinta concentración y puede generar confusión.

¿Quién es Anna Paré Vidal?

Anna Paré Vidal es graduada en Nutrición Humana y Dietética y licenciada en Farmacia. Actualmente Anna trabaja en consulta privada como dietista-nutricionista, es profesora colaboradora del Master Alimentación en Ejercicio Físico y Deporte de la UOC y del Postgrado Chef Especialista en Integrative Healthy Cooking del Culinary Institute of Barcelona. Anna es también gerente de Nutresalut, donde desarrolla actividades de formación sobre alimentación, nutrición y complementos alimenticios como charlas, cursos, conferencias y jornadas para empresas.

Bibliografía

Bibliografía

Braegger C, Campoy C, Colomb V, Decsi T, Domellof M, Fewtrell M, Hojsak I, Mihatsch W, Molgaard C, Shamir R, Turck D, van Goudoever J. Vitamin D in the healthy European paediatric population. J Pediatr Gastroenterol Nutr2013 Jun;56(6):692-701.

Dalle Carbonare L, Valenti MT, Del Forno F, Caneva E, Pietrobelli A. Vitamin D: Daily vs. Monthly Use in Children and Elderly-What Is Going On?. Nutrients2017 Jun 24;9(7)doi: 10.3390/nu9070652.

De Sotto Esteban et al. Niveles de vitamina D y factores de riesgo asociados en recién nacidos sanos de Mallorca. Rev Esp Endocrinol Pediatr 2015;6(2):51-60

Durá-Travé T, Gallinas-Victoriano F, Chueca Guindulain MJ, Berrade-Zubiri S. [VITAMIN D DEFICIENCY AMONG CHILDREN AND ADOLESCENTS WITH NORMAL NUTRITIONAL STATUS]. Nutr Hosp2015 Sep 1;32(3):1061-6.

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Masvidal Aliberch RM, Ortigosa Gómez S, Baraza Mendoza MC, Garcia-Algar O.[Vitamin D: pathophysiology and clinical applicability in paediatrics]. An Pediatr (Barc)2012 Oct;77(4):279.e1-279.e10.

Mengual Gil JM. Vitamina D por encima del año de vida, ¿es necesaria o está de moda? En: AEPap (ed.). Curso de Actualización Pediatría 2018. Madrid: Lúa
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Munns CF, Shaw N, Kiely M, Specker BL, Thacher TD, Ozono K, Michigami T, Tiosano D, Mughal MZ, Mäkitie O, Ramos-Abad L, Ward L, DiMeglio LA, Atapattu N, Cassinelli H, Braegger C, Pettifor JM, Seth A, Idris HW, Bhatia V, Fu J, Goldberg G, Sävendahl L, Khadgawat R, Pludowski P, Maddock J, Hyppönen E, Oduwole A, Frew E, Aguiar M, Tulchinsky T, Butler G, Högler W. Global Consensus Recommendations on Prevention and Management of Nutritional Rickets. J Clin Endocrinol Metab2016 Feb;101(2):394-415doi: 10.1210/jc.2015-2175.

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REGLAMENTO DELEGADO (UE) 2019/828 DE LA COMISIÓN
de 14 de marzo de 2019 por el que se modifica el Reglamento Delegado (UE) 2016/127 en lo que se refiere a los requisitos de vitamina D aplicables a los preparados para lactantes y los requisitos de ácido erúcico aplicables a los preparados para lactantes y preparados de continuación.