El frío y el calor son dos de las “terapias” más comunes para aliviar los dolores inflamatorios y las molestias en las articulaciones.

¿Pero en qué caso utilizar uno o el otro?

¿Cuándo aplicar frío?

El objetivo de aplicar frío consiste en calmar el dolor y reducir la inflamación de la zona. Sus indicaciones son básicamente esguinces, contusiones, patología muscular (sobrecarga, rotura de fibras), patología tendinosa (tendinitis, tendinosis) y patología articular (torcedura, fractura, luxación).

La aplicación de frío local tiene grandes ventajas debido a que reduce la inflamación – por la vasoconstricción que genera, disminuyendo la llegada de sangre a la zona dañada – y el dolor (por su capacidad de disminuir la conducción nerviosa).

Entre las contraindicaciones del frío, destacan las lesiones donde pueden existir alteraciones en la sensibilidad por el riesgo de producir quemaduras, en mucosas o en heridas abiertas.

¿Cómo aplicar el frío?

El frío es más eficaz si se aplica precozmente y se mantiene durante las primeras 24-48 horas. En todo caso, no se recomienda su aplicación durante más de 3 días para no dificultar el proceso de cicatrización.
Nunca lo aplique directamente sobre la piel, sino a través de un vendaje o tejido protector (toalla, bolsa). La técnica más adecuada es la de “poco tiempo, muchas veces” para evitar quemaduras y conseguir un efecto crioterapéutico constante. Por ejemplo: 10-20 minutos cada 3-4 horas durante el primer día.
Es muy importante dejar un tiempo de descanso después de cada aplicación, porque el frío excesivo puede tener un efecto rebote.

¿Cuándo recomendar la aplicación de calor? 

El calor es más recomendado para los dolores crónicos ya que al generar un efecto opuesto, de mayor flujo de sangre, permite que haya una curación más rápida.
Al permitir una dilatación de los vasos sanguíneos, el calor acelera el flujo y facilita la llegada de oxígeno y nutrientes que reduce la presión y alivia el dolor en las articulaciones.

Las dolencias que más agradecen la aplicación de calor suelen ser los dolores de cuello, espalda y otras lesiones musculares (contracturas…) y procesos crónicos como la artrosis.

¿Cómo aplicar el calor?

Existen diferentes maneras de aplicar el calor, incluyendo un baño tibio, una frazada eléctrica, compresas calientes, bolsas de agua caliente o un baño de parafina que usa cera derretida y aceite mineral.

 

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