Autor: Anna Paré Vidal

La importancia de los omega-3

Los omega-3 son un tipo de grasas necesarias para una buena salud y un desarrollo adecuado. De todos ellos, el ácido docosahexaenoico (DHA) es el más importante para la estructura cerebral, el sistema nervioso y la transducción de señales visuales. Es por ello que tanto el cerebro como la retina acumulan grandes cantidades de DHA en los primeros 2 años de vida.

Durante la gestación y la lactancia, el aporte de DHA en la dieta de la madre resulta clave para el desarrollo cerebral y visual del feto, un proceso que se inicia en el mismo momento de la concepción y continúa tras el nacimiento hasta los 2 años de vida (Carlson, 2013; Middleton, 2018).

En el embarazo, se ha relacionado la ingesta de DHA con mayor duración de la gestación, mayor peso del bebé al nacer y mayor perímetro craneal, menor riesgo de tener un parto prematuro, menor riesgo de tener hipertensión (preeclampsia) y depresión posparto (OMS, 2011).

En los primeros meses de vida del bebé, el aporte de DHA continúa siendo un componente estructural esencial del tejido nervioso y la retina y participa en el crecimiento y desarrollo normal del cerebro y la visión (EFSA, 2009). El bebé lo recibe a través de la leche materna y en el caso de lactancia artificial, la mayoría de las fórmulas infantiles en el mercado también contienen omega-3 en forma de DHA (García, 2016).

¿CÓMO CONSEGUIR UN BUEN APORTE DE DHA DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA?

El DHA se consigue a través de la ingesta de pescado de origen marino (preferentemente azul o graso), algas marinas, alimentos enriquecidos o complementos alimenticios. Los expertos recomiendan una ingesta adicional de DHA de 200 mg/día durante el embarazo y la lactancia (EFSA, 2017).

El DHA procedente de pescado graso podría contener contaminantes ambientales principalmente mercurio, metilmercurio, dioxinas y policlorados bifenilos. En el caso de suplementos a base de aceite de pescado se debe controlar la presencia de tales compuestos ya que pueden pasar de la madre al bebé durante el embarazo y también puede pasar a la leche materna. De todos ellos, el metilmercurio es el más preocupante porque es especialmente tóxico para el cerebro y crecimiento del bebé (Campoy, 2010; OMS, 2017).

Los suplementos de DHA extraído de aceite de algas son un producto de origen vegetal sin contaminación por mercurio. Están especialmente recomendados en mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, así como en aquellas personas que comen poco pescado o siguen una dieta vegetariana o vegana.

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Fuentes:

Campoy C., et al. Actualización, recomendaciones y consenso sobre el papel de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga en la gestación, lactancia y primer año de vida. Med Clin (Barc). 2010;135(2):75–82.

Carlson SE, Colombo J, Gajewski BJ, Gustafson KM, Mundy D, Yeast J, Georgieff MK, Markley LA, Kerling EH, Shaddy DJ. DHA supplementation and pregnancy outcomes.Am J Clin Nutr2013 Apr;97(4):808-15.

Garcia Gabarra A. et al. Ácido docosahexaenoico. ¿Un ácido graso omega-3 esencial? Acta Pediatr Esp. 2016; 74(3-4): 101-106.

EFSA (European Food Safety Authority ) 2017. Dietary Reference Values for nutrients Summary report.

OMS 2011: Administración de suplementos de aceites marinos para mejorar los resultados del embarazo. Consultado el 25.06.2019. Disponible en: https://www.who.int/elena/titles/bbc/fish_oil_pregnancy/es/

OMS 2017: El mercurio y la salud. Consultado el 25.06.2019. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mercury-and-health

Middleton P, Gomersall JC, Gould JF, Shepherd E, Olsen SF, Makrides M. Omega-3 fatty acid addition during pregnancy. Cochrane Database Syst Rev2018 Nov 15;11:CD003402.