En este artículo veremos que es el intestino permeable y cuales son los alimentos recomendados en caso de permeabilidad intestinal.

Autor: Anna Paré Vidal

 

¿Qué es la barrera intestinal?

La barrera intestinal es la mayor superficie de contacto con el medio exterior con un tamaño aproximado de 200 m2.

A través del epitelio intestinal se absorben los nutrientes, agua y electrolitos. Además, es la primera línea de defensa contra los agentes patógenos, alérgenos y sustancias potencialmente nocivas en el intestino.

 

La relación entre la microbiota y la barrera intestinal

Se trata de una monocapa de células epiteliales formada mayormente por enterocitos pero donde se encuentran también células inmunitarias y células especializadas en la secreción de hormonas y neuropéptidos.

El epitelio intestinal está recubierto por la mucosa intestinal, donde se alojan las miles de bacterias que conforman la microbiota. Además, participan en los procesos digestivos e influyen en el desarrollo y función del sistema inmunitario reforzando la barrera intestinal.

 

¿Qué es el intestino permeable?

Síndrome del intestino permeable

La alteración de la barrera intestinal favorece el paso de sustancias al medio interno que en condiciones normales serían excluidas, dando lugar a una respuesta inmunitaria con un proceso inflamatorio.

De hecho, se trata de una situación de hiperpermeabilidad intestinal conocida como síndrome del intestino permeable o “leaky gut syndrome”.

El síndrome del intestino permeable está asociado a un desequilibrio en la microbiota llamado disbiosis.

Hiperpermeabilidad intestinal está relacionada con varias patologías

La hiperpermeabilidad intestinal está relacionada con enfermedades inflamatorias en el sistema digestivo como celiaquía, intolerancias alimentarias, enfermedad inflamatoria intestinal o síndrome del intestino irritable.

También está relacionada con patologías extradigestivas o autoinmunes como por ejemplo alergias, dermatitis, obesidad, diabetes, esclerosis múltiple, artritis reumatoide, lupus y psoriasis (Dieterich, 2018).

 

¿Cuáles son los factores que pueden alterar la permeabilidad intestinal?

La alimentación, el estrés y la toma de determinados fármacos son los factores que más pueden perturbar la microbiota y la permeabilidad intestinal.

La importancia de los alimentos ricos en fibra y en polifenoles

Una alimentación con abundantes alimentos ultraprocesados ricos en azúcar, sal, grasas transformadas y aditivos alimentarios, perjudica la microbiota y aumenta la permeabilidad intestinal.

Mientras, una alimentación rica en alimentos de origen vegetal con abundante presencia de fibra dietética y compuestos bioactivos como los polifenoles reduce la permeabilidad intestinal.

Por ejemplo, las verduras, frutas, legumbres, granos y cereales integrales, frutos secos y cúrcuma reducen la inflamación y favorecen una buena salud intestinal.

 

Impacto de algunos fármacos sobre la permeabilidad intestinal

Es bien conocido el efecto negativo de los antibióticos sobre la microbiota. Pero también hay evidencia del impacto que tienen otros fármacos en la hiperpermeabilidad intestinal.

Una revisión reciente confirma que los inhibidores de la bomba de protones (antiácidos), la metformina, algunos AINEs, antidepresivos y estatinas pueden inducir disbiosis intestinal (Le Bastard, 2018).

 

¿Como mejorar la barrera intestinal con la alimentación?

Probióticos

Los probióticos pueden ayudar a recuperar el equilibrio de la microbiota intestinal y modular el sistema inmunológico.

También, pueden favorecer la función barrera frente a microorganismos patógenos mediante la producción de bacteriocinas o compitiendo con ellos por la disponibilidad de nutrientes y en su adherencia a la mucosa.

Es importante conocer que la actividad de los probióticos es cepa y dosis dependiente.

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Alimentos fermentados

Algunos de los más populares son el kombucha, el kéfir, el yogur, el chucrut, el kimchi, el miso y el tempeh.

Este tipo de alimentos y bebidas contienen ciertas bacterias vivas que siguen actuando una vez están en nuestro organismo aportando diversidad en la microbiota intestinal. Para ello, es muy importante que no estén pasteurizados.

Además, contienen ácidos orgánicos que pueden ser sustrato para la síntesis bacteriana de ácidos grasos de cadena corta (Marco, 2017).

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Prebióticos

La fibra dietética por sí misma mejora la salud intestinal al aumentar el volumen fecal y estimular el peristaltismo.

Además, determinados tipos de fibra pueden ser utilizados por las bacterias probióticas como alimento. De hecho, permiten aumentar así la población de bactérias y también la síntesis de ácidos grasos de cadena corta.

La production de ácidos grasos de cadena corta es el resultado de la fermentación bacteriana de los carbohidratos complejos. Son las llamadas fibras prebióticas o fermentables.

Por ejemplo, se encuentran en zanahoria, manzana, avena, setas, semillas de chía y lino, algas marinas, raíz de achicoria, puerro, cebolla, espárragos, alcachofa, plátano, legumbres y tubérculos. Los tubérculos sont una fuente de almidón resistente cuando son cocinados y enfriados seguidamente en el frigorífico.

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Postbióticos

Cuando las bacterias del colon fermentan los carbohidratos presentes en la fibra dietética producen los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) butirato, propionato y acetato.

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Beneficios del butirato

A nivel intestinal, el butirato actúa como nutriente para el enterocito.

El butirato estimula la formación de la capa mucosa mejorando la función barrera del intestino frente a patógenos y alérgenos. También, actúa como inmunoregulador induciendo la formación de linfocitos T reguladores que contrarestan los fenómenos de inflamación crónica.

Intestino permeable y estreñimiento

Así pues, el butirato puede estar indicado en todos aquellos procesos que cursen con inflamación intestinal como diarrea y estreñimiento.

Inflamación del intestino

También, el butirato se puede recomendar en caso de enfermedad inflamatoria intestinal como el Crohn o la colitis ulcerosa, en el síndrome del intestino irritable, diverticulitis y cáncer de colon y recto (Ríos-Covián, 2016; Manrique, 2017).

Estudios recientes destacan el papel de los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) en el eje microbiota-intestino-cerebro y relacionan el butirato con la producción de neurotransmisores y con la integridad de la membrana hematoencefálica (Toribio-Mateas, 2018; Gómez-Eguílaz, 2019).

 

Glutamina

La glutamina es un aminoácido que mejora la función de barrera intestinal al actuar como fuente de energía de las células epiteliales del intestino delgado.

La glutamina aumenta las proteínas que forman las uniones estrechas entre enterocitos para tener una buena permeabilidad intestinal. Aunque la glutamina está fácilmente disponible en nuestra alimentación habitual, es preciso su suplementación para mejorar la función intestinal.

 

Omega-3 DHA

El DHA un componente estructural de las membranas celulares de todos los órganos y tejidos de nuestro cuerpo, especialmente para el sistema nervioso, la función cerebral y visual.

Igualmente, el DHA es necesario para la integridad de la membrana intestinal, así que debemos asegurar un aporte suficiente a través de la alimentación.

El problema está en que el DHA solo se encuentra en cantidades significativas en el pescado azul (atún, caballa, salmón salvaje, anchoas, sardinas) y algunos mariscos. Desgraciadamente, estos alimentos acumulan fácilmente mercurio y otras toxinas medio-ambientales.

Así pues, los complementos alimenticios fabricados con aceite de microalgas que no proceden del mar son una buena opción para cubrir los requerimientos de este nutriente.

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Vitamina D

Publicaciones recientes destacan la actividad inmunomoduladora y antiinflamatoria de la vitamina D en la barrera intestinal.

Un déficit de vitamina D está relacionado con hipermeabilidad intestinal.

Personas con enfermedades inflamatorias intestinales y otras patologias autoinmunes suelen terner déficit o carencia de vitamina D.

De hecho, al mejorar los niveles de vitamina D en estos pacientes, aumenta la integridad de la barrera intestinal, mejora la respuesta inmunitaria y disminuye la tasa de recidivas (Yamamoto, 2020; Fletcher, 2019; Li, 2018; Tabatabaeizadeh, 2018).

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Cúrcuma

La curcumina, el principal ingrediente activo del rizoma de Curcuma longa, tiene una potente capacidad antiinflamatoria y antioxidante.

De hecho, la curcumina actúa inhibiendo la actividad del enzima ciclooxigenasa-2 (COX-2) y del factor de transcripción nuclear NF-kB. Por lo tanto, la cúrcuma es de gran interés en las patologias inflamatorias intestinales como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.

La suplementación con curcumina en estos pacientes ha demostrado mejorar la barrera intestinal, reducir los síntomas y la duración de los episodios agudos mejorando considerablemente su calidad de vida (Burge 2019, Mazieiro 2018, Brumati 2014).

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Bibliografía

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